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Reflexiones sin prisa · Agosto 2026

Iluminar la propia sombra

Por Encarna Delgado Cañada

Voy a confesar algo: estoy "divinamente obsesionada" con la importancia de desarrollar nuestros valores humanos y nuestra consciencia. Lo digo con humor, pero también en serio — pienso en ello mucho más de lo que parece razonable. Cuántas desgracias, hechas por personas o, peor todavía, por quienes se dicen líderes, se podrían haber evitado si hubiera habido un poco más de consciencia y un poco menos de piloto automático.

Pero quiero dejar algo claro antes de seguir: no escribo esto para dar lecciones morales. No soy nadie para eso, y además no serviría de nada — las lecciones morales rara vez cambian a alguien. Lo que sí puedo hacer es incluirme. Hablar también de mi propia sombra, no solo de la de "los demás" o la de "los líderes que fallan".

Porque el miedo, la frustración, la ira, la tristeza, la envidia, la vergüenza, las ganas de ajustar cuentas — todo eso está también en mi naturaleza interna. No he trascendido nada de eso por dedicarme a esto. Simplemente he aprendido, con los años, a mirarlo de frente cuando aparece, en lugar de actuar desde ahí en modo inconsciente o reactivo.

Poner consciencia es un paso pequeño. Y muchas veces duele — iluminar la propia oscuridad no es cómodo, nunca lo es. Pero ese mismo dolor, curiosamente, es lo que a mí me da esperanza en nuestra humanidad: que todavía nos duela. Que actuar desde la sombra, cuando estamos conectados con algo esencial en nosotros, no nos deje tranquilos.

Si estamos conectados con el amor, aunque hiramos, nos sentiremos mal — porque el amor, cuando es esencial, siempre busca el bien común.

No creo que ese malestar sea un castigo. Creo que es una brújula. Es la señal de que algo en nosotros sigue buscando el bien común, incluso cuando actuamos torpemente, incluso cuando fallamos. Y quizás ahí está la diferencia entre quienes hacen daño y siguen adelante sin mirar atrás, y quienes hacen daño y, aunque sea tarde, se detienen a mirar lo que provocaron.

No sé si me explico con toda la profundidad que lo siento. Pero necesitaba escribirlo — no para nadie en particular, sino porque a veces las cosas solo se entienden del todo cuando se ponen en palabras.

— Encarna